Por Esdian Boyadjian*
Sin posibilidades, de aprender, de leer, de escribir, de volver a leer, de publicar,
de dar a conocer, de escuchar, no hay esperanza.
Y si hay algo que me interesa es la esperanza de que pueda existir un mundo
con igualdad de oportunidades para todxs.
Daniela Azulay, 2021
¿Cómo se construye la idea de libro y de publicación desde la escuela? ¿Lo hemos tenido en cuenta alguna vez?
¿Se preguntaron alguna vez quiénes y cómo se hacen los libros? Podemos seguir de manera cándida pensando que las publicaciones surgen de quienes escriben, pero no, no sucede así.
Quienes trabajan arduamente en la industria del libro además de escritores/as son imprenteros, ilustradores, correctores, traductores, diseñadores gráficos, promotores de lectura y sobre todo: editores. El mundo del libro tiene a sus diversos actores y cada uno es importante en el circuito de producción para lograr que el libro llegue y se encuentre con sus lectores.
¿Qué pasa entre quienes escriben y quienes editan? ¿Qué sucede luego con lo que termina siendo publicado?
Para ejemplificar podemos leer un fragmento de la carta que Julio Cortázar le envió a su editor Paco Porrúa junto al manuscrito terminado de Rayuela. Allí le plantea el problema para desentrañar la lectura de la novela.
"... Verás que al pie de cada capítulo figura la indicación correspondiente, pero el problema es el siguiente: Si un lector distraído se confunde y emboca un número equivocado, se produce de inmediato una de dos: a) un lío padre y la pérdida de todo sentido del libro; b) un hueco o salto en el orden de lectura que a lo mejor beneficia al libro. Por supuesto, yo prefiero que se lo lea de acuerdo con el orden sugerido, y por eso, una vez que conozcas el libro, te pido me digas lo siguiente: ¿No sería conveniente incorporar esa página con la enumeración completa, al final de la novela? Realmente no sé si vale o no la pena. Te la mando suelta porque prefiero que vos me aconsejes y, en caso afirmativo, la agregues a los originales.”
La carta continúa y en ella Cortázar también pide que le envíen pruebas de imprenta antes de la publicación para poder tomar decisiones. Este ir y venir deja el texto, el manuscrito, a un costado y es necesario mirarlo desde otro lugar y para eso es necesaria, además de una figura, otra práctica que es la de editar.
En este sentido Ana Lucía Salgado (2024) establece sobre el rol de quienes editan:
“El trabajo es tomar el texto autoral, reconocer hacia dónde quiere ir y acompañarlo en ese camino, hacer que su idea llegue a buen puerto, que el artefacto literario funcione del mejor modo. Como editoras ponemos la mirada distanciada que le otre como autore no puede tener sobre su propio texto”.
Con esa idea nos adentramos a pensar cómo el circuito de edición del libro con tantos eslabones puede ser posible dentro de la escuela, puede ser proyectada y sostenida dentro de un tiempo determinado en el aula o en la sala. ¿Cómo podemos generar las condiciones para que en nuestras aulas y en el marco de algún proyecto el producto final sea una publicación? ¿Cuáles son posibles? ¿Qué lecturas serán necesarias? ¿Cuántas escrituras deberemos planificar y revisar? Y sobre todo… ¿En qué momento aparece la propuesta de edición de esos textos?
Daniela Azulay (2021) nos invita a pensar sobre las obras que nacen en contextos educativos:
“Son inspiradores y disparadores que pueden alimentar nuevas propuestas. Las obras generadas en contextos educativos, cuando son leídas, dan cuenta de sí mismas, claro, pero también dan cuenta la historia de la institución y de lxs docentes que acompañaron”.
Para adentrarse en la idea de publicar Daniela Azulay (2021) evoca a partir de experiencias en torno a mesas de libros un mensaje revelador e inspirador para aproximarnos a la idea de recorrer de otros modos y darles otros derroteros a las escrituras para las que tanto trabajamos dentro del aula:
“Hubo que pensar otros modos de hacer y darles lugar a las voces, para inspirar, leer, escribir y volver a leer y a leerse para otrxs. Y ahí muchas cámaras empezaron a encenderse”.
Siguiendo a Ludmer (2009) que propone ir hacia la búsqueda de nuevas escrituras, romper con las jerarquizaciones tradicionales. Entendiendo que el canon se va construyendo con lecturas y acciones que salen del camino establecido. (Martín Kohan, 2011). Belén Gauche (2008) sostiene que la creación de sentido, en la escritura, no siempre surge de experiencias lineales, sino que puede surgir de reversibilidades, recurrencias, laberintos, estructuras en abismo.
Pensar en editar como parte de la planificación de proyectos en el área de Prácticas del Lenguaje nos invita a cambiar de roles y a despegarnos de lecturas y escrituras que facilitaron esa publicación para ahora, adentrarnos en otros modos de leer y escribir también. En la toma de decisiones que será alternada, habrá que elegir en qué momento del circuito los textos vuelven a ser mirados por el/la docente o por sus autores/as.
Organizar y gestionar este tipo de propuestas lleva a que cada docente pueda junto con sus estudiantes conocer otros eslabones y los pasos que conforman la edición de un libro y asumir alguno de esos roles en la aventura de publicar los escritos que nacen en la intimidad de las clases.
Ana Lucía Salgado y Francisco Gorostiaga (2024) esbozan esta definición para pensar en la tarea de editar:
“Si partimos de que editar es hacer disponible un contenido determinado, en un soporte determinado, para un público determinado, también deberemos entender ―retomando a Chartier― que nuestro trabajo no es solo decidir el qué, el cómo y el para quién, sino que les editores ciertamente tenemos el papel central de unificar, coordinar todos los procesos y a todes les actores que hacen un libro: somos les responsables de engarzar los eslabones de la cadena; velamos por la coherencia y cohesión conceptual y material del proyecto y tenemos que garantizar la pertinencia en cada instancia, en cada detalle, para que el desarrollo del proceso responda de forma orgánica a la idea de libro que tuvimos”.
Materializar las escrituras de estudiantes que habitan las aulas también nos desafían a pensar en diversos tipos de publicación. Además de las antologías, catálogos, recomendaciones, capítulos de cuentos o reescrituras, la oferta vigente de libros nos abruma y sorprende, entonces… ¿Por qué seguir reproduciendo solo una mínima parte de lo que ofrece el universo editorial?
Sacar a la luz pequeñas publicaciones que nacen en la intimidad del aula fue lo que convocó, por ejemplo, a Luis F. Iglesias a armar Viento de Estrellas. Antología de creaciones infantiles (1980), pequeñas autobiografías de sus alumnos y alumnas; a Javier Villafañe a publicar en Los Sueños del Sapo (1974) con ilustraciones de estudiantes de Nivel Inicial; a la Editorial Cooperativa Muchas Nueces (2023) a publicar los fanzines ilustrados por Isol Misenta y Mariana Ruiz Johnson, que un 2° grado del sur de la Ciudad de Buenos Aires escribió y editó junto con sus maestros y maestras en el marco de leer y escribir textos poéticos y a las docentes de un 1° grado a editar fanzines con dos nuevas historias escritas e ilustradas por sus estudiantes luego de leer Otras Historias casi verdaderas de Nicolás Schuff (2023).

Fanzines poéticos
Fanzines del libro Historias casi verdades de Nicolás Schuff
El potencial que construimos a través de enseñar a leer y a escribir se enriquece cuando la experiencia de publicar aparece en algún momento de la vida de nuestros/as alumnos y alumnas. Y en la nuestra como docentes.
Julieta Roffo inmortalizó esta frase en un Twitter que fue tomada por Martín Felipe Castagnet para iniciar su libro Unos ojos recién Inaugurados:
Dos cosas que te cambian la vida:
—una buena abuela
—un buen editor
Si la escuela es ese lugar donde las lecturas y la posibilidad de adentrarse en procesos de escritura son iguales para todos y todas y propician las oportunidades de avanzar hacia la producción de mejores textos, la figura del maestro o la maestra que habilite la edición de una publicación seguramente no solo cambiará la vida de quienes se sumerjan en ese mundo, sino también de quienes se encuentren con esa publicación fuera o dentro de la escuela.
Ya sabemos que leer buena literatura y ejercer buenas prácticas de escritura son posibles y necesarias en la escuela, por lo tanto, tener la oportunidad y largarse a la aventura de editar junto con las y los alumnos/as se vuelve indispensable, al menos, en algún momento de su paso por la escuela.
Referencias bibliográficas
Azulay, D (2021). Leer – conversar – escribir – publicar – leer – conversar- escribir en espiral. Un espiral que se lee a sí mismo una y otra vez. Trabajo Final de Diplomatura Superior en Ciencias Sociales con mención en Lectura, Escritura y Educación no publicado. FLACSO. Buenos Aires, Argentina.
Castagnet, M. F. (2023). Unos ojos recién inaugurados. Buenos Aires : Vinilo Editora.
Cortázar, J. Cartas 1955-1964 (Tomo 2) ; edición a cargo de Aurora Bernárdez y Carles Álvarez Garriga. Ciudad de Buenos Aires : Alfaguara, 2012.
Kohan, M. (2011). Clase 9. Notas sobre el canon. Diploma Superior en Lectura, escritura y educación. Buenos Aires: Flacso Virtual, Argentina.
Ludmer, J (2009) “Literaturas postautónomas 2.0”, en Propuesta Educativa, Nro. 32, noviembre 2009, Buenos Aires, FLACSO, pp. 32-45.
Salgado, A. L. (2024). Desarrollo de un producto-LIJ: definiciones, actores, circuitos. Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Créditos fotográficos
Gonda Roxana (2023): Fanzines poéticos editados por la editorial Muchas Nueces para la 12° Feria de Editores.
Fotografía de la biblioteca de Nicolás Shuff donde descansan dos ejemplares de los fanzines elaborados en torno a su libro Historias casi verdaderas.
Referencias de las publicaciones comentadas, según el orden de aparición en el texto
Iglesias, Luis F. (1980) Viento de estrellas. Buenos Aires: Ediciones Pedagógicas.
Villafañe, Javier (1974) Los sueños del sapo. Buenos Aires: Hachette, 7ª edición, con ilustraciones de estudiantes de jardín de infantes.
AAVV (2023) Fanzines poéticos. Buenos Aires: Muchas nueces. Escritos y editados por estudiantes de 2° grado A y B junto a sus maestros y maestras de la escuela 22 D.E 19 “Juana Azurduy” impresos por la Editorial Estudio Mafia y publicados por la Editorial Muchas Nueces para ser repartidos durante la Feria de Editores 2023 y 2024.
Schuff, Nicolás (2023) Historias casi verdaderas. Buenos Aires: Loqueleo, con ilustraciones de Juan Devoto. Los fanzines con otras Historias casi verdaderas fueron el resultado del trabajo realizado por 1° grado A y B de la escuela N°3 D.E 4 “José María Gutierrez del barrio de La Boca durante el año 2023.
* Profesora de Educación Primaria, Especialista en Alfabetización para la inclusión (EM Ex CePA), en proceso de elaboración de TIF de la Especialización en Escritura y Alfabetización de la UNLP, cursó la Capacitación Universitaria en Edición de Libros de LIJ y actualmente es estudiante de la carrera de Edición (UBA) . Tutora de INFOD en la Actualización Académica de Lectura y Escritura de la Escuela Primaria (2023) y del programa socioeducativo Maestro+Maestro (2022-2023). En la actualidad trabaja en el equipo de Prácticas del Lenguaje de EM (ex Cepa) del Ministerio de Educación de CABA. También forma parte del periódico de feminismo ilustrado femiñetas . Se dedica a escribir fanzines y es colaboradora del magazine británico La Tundra Revista. Escribió para infancias en la Revista de ciencias Intrépidas, es autora de los calendarios: Crónicas Meteorológicas, Un mapa del fin del mundo, junto a Maximiliano Amici y Año del Dragón de Madera editados por Ediciones Hora Mágica y en el presente está trabajando en su primera historieta infantil junto a la ilustradora Lucía Ruiz (@lipawalk).